sábado, 28 de febrero de 2009

El Individuo Libre

En el occidente contemporáneo, el “individuo libre”, soberano, autárquico, sustancial, en la gran mayoría de los casos ya no es sino una marioneta que realiza espasmódicamente los gestos que le impone el campo histórico-social: hacer dinero, consumir, “gozar” (si lo logra…). Supuestamente “libre” de darle a su vida el sentido que quiera, en la mayoría de los casos no le da sino el “sentido” que impera, es decir el sinsentido del aumento indefinido del consumo. Pareciera que ha surgido un nuevo tipo antropológico de individuo definido por su avidez, frustración y conformismo generalizado: he aquí el “hombre posmoderno”. El capitalismo parece haber logrado fabricar al fin el tipo de individuo que le “corresponde”: uno perpetuamente distraído y haciendo zapping de un “goce” a otro, sin memoria ni proyecto, listo para responder a todos los requerimientos de una maquinaria económica que destruye cada vez más la biosfera planetaria para producir ilusiones denominadas mercancías (una sociedad autónoma presupone que lo “económico” deje de ser el valor dominante o excluyente). ¿Qué hará el régimen neoliberal actual cuando ya no pueda controlar a los pueblos ofreciéndole constantemente nuevas cuentitas de colores? Los pueblos somos cómplices activos del rol monstruoso de la economía como fin último del hombre contemporáneo. ¿Lo seguiremos siendo indefinidamente?

La “autonomía” de este tipo de hombre vuelve a ser “heteronomía” (las sociedades heterónomas y tradicionales no son individuantes, sino uniformizantes y colectivizantes. La verdadera individuación empieza cuando las sociedades emprenden un movimiento hacia la autonomía), su “autenticidad” es el conformismo generalizado que reina a nuestro alrededor; esto equivale a decir que no puede haber autonomía individual si no hay autonomía colectiva, ni creación de sentido para su vida por parte de cada individuo, que no se inscriba en el marco de una creación colectiva de significados: no va a ser corriendo detrás de lo que “se usa” y “se dice”, ni emasculando lo que pensamos y queremos, como vamos a aumentar nuestras posibilidades de libertad.

No es lo que existe, sino lo que podría y debería existir, lo que necesita de nosotros.

Fuente: Cornelius Castoriadis.

Los Sin Techo: Cuarta Historia

Estamos con otra de las familias del barrio, de este barrio de la dignidad que se está formando. Hoy es el Turno de AMALIA y SERGIO, quienes esperan un bebé y son papá y mamá de SERGIO, NAHUEL Y LUBA.

¿Cómo está integrada esta familia? ¿Quienes son ustedes? ¿Cómo se llaman?

AMALIA: Bueno me presento yo soy Amalia.

SERGIO: Yo soy Sergio.

¿Y este que hace ruido quien es? ¿Como te llamas vos?

SERGIO: Sergio se llama.

AMALIA: Tiene cuatro años, después también está Nahuel, tiene cinco, y la más chiquita por ahora Luba, que tiene dos años y medio, y el que está por venir obviamente…

¿Cuánto falta?

AMALIA: Y mas o menos cuatro meses y medio faltan todavía…Viene bien por ahora, hay que hacer un poco de reposo…

¿Este es el grupo familiar que vive en esta casa?

AMALIA: Claro.

¿Cómo era la vida de ustedes hasta el 14 de enero, hasta el día anterior de venir a recuperar el barrio? ¿Cómo era la casa en la que vivían en qué condiciones vivían, que problemas tenían?

AMALIA: Bueno nosotros estábamos viviendo de prestado porque, estábamos primero en la casa de mi hermano, era una piecita de dos por dos y ya no podíamos estar más ahí, así que nos fuimos a la casa de la suegra de él…

¿Tu hermano también vivía con ustedes o les prestaba la casa?

AMALIA: El nos prestaba la piecita de atrás, nos prestaba a nosotros. Bueno después nosotros nos tuvimos que ir, nos fuimos con la suegra de él, que como no teníamos donde estar nos fuimos con ellos. Así que nosotros nos fuimos con nuestra ropa, con lo puesto, nos prestaron un colchón porque ves que tenemos la ropa nada más, nuestros bolsos y no tenemos nada más. Andábamos de un lado para el otro, donde podíamos estábamos, no teníamos donde estar…

¿Y cuáles eran los problemas del barrio?

SERGIO: No los problemas del barrio tal cual se ven es la necesidad, que todos venimos con un tema ¿no? que es la necesidad de cada uno, el techo. Y casos como el mío, hay creo que acá en esta comunidad que estamos acá nosotros hay muchos casos muy importantes que espero que esto se llegue a algo que es el techo digno de cada familia…

¿Cuáles fueron los cambio más importantes que ustedes vieron a partir de venir y recuperar y habitar este barrio? Cómo les cambió la vida? Si es que en algo les cambió?

SERGIO: El cambio, el cambio es algo muy, muy, muy grande; porque de por sí ya tener un techo nomás, formar una misma familia, formar abajo de un techo es lo más grande, creo que eso no tiene palabras porque ya uno se maneja de otra forma y que aparte cuida la integridad misma de uno, cambia todo.

¿Y pensando un poco en el futuro cuando charlan con Amalia y piensan en el futuro, con qué sueñan para uds, para los chicos?

SERGIO: Y hay mucho… soñamos con tener una casa así como esta o con tener algo estable donde estar, ¿no? Y no estar yendo para un lado, de prestado, alquilando algo que nunca va a ser de uno.

AMALIA: Aparte tener una cama, dormir en una cama.

SERGIO: Claro, un colchón.

AMALIA: Se extraña eso, dormir juntos.

(Amalia le dice a su hijo “¿te gusta la casita?” El chiquito da un grito de alegría, un compañero comenta: “a mí me parece que quiere decir que sí…”)

Y… ¿algo más para agregar, para decirle a la gente que los va a escuchar?

SERGIO: A mí me gustaría que la gente entre en conciencia de la lucha que nosotros estamos haciendo, porque es algo que para uno mismo es el futuro, ¿no? Para uno cambia el hecho de tener un techo. Y tener un futuro como la gente.

AMALIA: Que nos sepan comprender que lo que nosotros hacemos no lo hacemos por renegados que somos, sino porque realmente lo necesitamos y nos cansamos de golpear puertas y puertas y puertas, y que nos digan que no. Y fue la decisión que nos llevó a todo esto. No fue que lo hicimos porque no teníamos otra cosa que hacer, fue lo último… golpeamos, pedimos, marchamos, firmamos. Hicimos papeles, de todo… y nada.
Así que lo único que pedimos es que nos entiendan y apoyen. No les estamos pidiendo ni plata ni nada, les estamos pidiendo que nos apoyen.

SERGIO: creo que está todo dicho.

Está todo dicho, les agradecemos mucho.

Cuento del Subcomandante Insurgente Marcos

Principios de enero: preparativos y visitas.

“Antes de la invasión de San Cristóbal, todo mundo siempre hablaba acerca de cómo los soldados de la base militar que custodiaban la entrada sur de la ciudad habían distribuido trampas alrededor de todo su puesto y de cómo las habían arreglado de tal manera que nadie se animara a atacarlos alguna vez. Si los pobres indígenas, en alguna ocasión, se atrevieran a dar problemas, se decía, los soldados acabarían con ellos allí mismo, antes incluso de que pudieran salir del bosque. Los oficiales del ejército son maestros en el arte de matar, decían, y todo lo que tienen que hacer todos los días, su única tarea, es enseñar a los soldados recientemente reclutados a matar. Y como si todo eso no fuera suficiente para ahuyentar a un grupo de campesinos andrajosos, decía todo mundo, los soldados tenían también cantidades de bombas almacenadas en su fuerte. ¡Y éstas eran nada menos que bombas especiales para matar indios!

K´elavil, mira, según lo que decía la gente, los soldados habían sujetado un alambre especial alrededor de sus barracas, el que estaba conectado a una bomba cada pocos pasos. Si los malditos indios alguna vez se atrevían a acercarse, decían, todo lo que los soldados tenían que hacer era incorporarse de sus camastros y tocar el alambre con algo de metal —como, por ejemplo, una corcholata de cerveza— y todas las bombas explotarían. Y si los indios trataban de cortar el alambre, también explotarían las bombas.

Pero, por supuestos, los soldados tienen fama de no dormir nunca, así que, en primer lugar, los indios nunca podrían siquiera acercarse a las bombas. Los soldados se figuraban que nadie podría alguna vez atravesar la línea de bombas. Pero, después de todos esos preparativos, ¿qué ocurrió? El primero de enero, ¡los soldados estaban despiertos cuando los zapatistas arribaron a San Cristóbal! ¡Pero roncando! No vieron a los zapatistas cuando entraron por los puestos de control junto con los otros pasajeros de los autobuses de segunda clase. No se dieron cuenta de que los zapatistas salían de los camiones en la terminal de autobuses y caminaban hacia el centro de la ciudad. ¡No vieron nada! Y cuando los soldados despertaron, ¡los zapatistas ya habían rodeado el Palacio de Gobierno, y habían ubicado sus propias guardias alrededor de la ciudad! Después de todo, ¡fue el ejército el quedó fuera de la ciudad, refugiado en sus barracas! ¡Los zapatistas triunfaron ignorándolos, simplemente! ¡No fue sino hasta el día siguiente, cuando ya habían concluido lo que debían hacer en la ciudad, que los zapatistas finalmente fueron a visitar a los soldados!

Los zapatistas son solamente indígenas, pero lo que olvidaron los oficiales del ejército es que los indios también son hombres. Y puesto que son hombres, también podían estar armados y entrenados igual que el ejército. Todo lo que necesitaban era la idea. ¡Y cuando ésta surgió, el desarrollo de su pensamiento fue mejor que el del ejército! ¡Ellos hicieron tontos a los oficiales quienes eran maestros en el arte de matar! Desde ese día, todos nosotros, incluso aquellos que no somos enemigos del gobierno, sentimos algo así como risa, cosquilleándonos en la garganta.

Si hay un parte triste de todo esto es que, a pesar de que los zapatistas son seres humanos, han tenido que vivir escondiéndose desde ese momento hasta ahora. No pueden dormir en sus propias camas ni habitar en sus propias casas, sino que deben permanecer escondidos en cuevas en la selva. Incluso si quieren tener niños, como cualquier otra persona, deben tener relaciones en las cuevas. ¡Como los armadillos!”

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 2 de enero del 2009.


Fuente: Enlace Zapatista.

Primer viento: Una Digna Juventud Rabiosa

De las violencias y otras cosas

Desde hace mucho tiempo, el problema de los calendarios y las geografías han desvelado y develado al Poder. En unos y en otras ha visto (y verá) cómo su flamante engranaje de dominación se atasca y descompone. Por eso es que trata de poner mucho cuidado en el manejo de las geografías y los calendarios.

En las geografías puede parecer más claro: en su torpe truco, que este Festival ha develado, Grecia queda muy lejos de Chiapas. Y en las escuelas se enseña que México queda separado por un océano de Francia, el País Vasco, el Estado Español, Italia. Y si vemos un mapa, podemos notar que Nueva York queda muy al norte de la Chiapas indígena mexicana. Algo que fue refutado hace unas horas por las compañeras y compañeros del Movimiento Justicia para el Barrio. Y la Argentina queda muy al sur de esta tierra, algo desafiado por el compañero de Solano que acaba de hablar.

Pero ni arriba ni abajo hay esa separación. La brutal globalización neoliberal, la IV Guerra Mundial que le decimos los zapatistas, puso a los lugares más distantes en simultaneidad espacial y temporal para el flujo de riquezas… y para su apropiación.

Ya no más los cuentos fantasiosos sobre los supuestamente heroicos descubridores-conquistadores, que vencían con espada y cruz la debilidad de quienes eran “civilizados”. En lugar de las 3 carabelas, una computadora de alta velocidad. En lugar de un Hernán Cortés, un títere simultáneo hecho gobierno en cada rincón del planeta. En lugar de espadas y cruces, una maquinaria de destrucción masiva y una cultura que tiene en común con el “fast food” no sólo su omnipresencia (Mc Donalds, como dios, está en todas partes), también su difícil digestión y su nulo poder nutritivo.

Y esa misma globalización hace que las bombas de los gobiernos israelí y norteamericano caigan en Gaza al mismo tiempo que estremecen el mundo entero.
Con la globalización el mundo entero de arriba se nos puso a la mano… mejor dicho, a la mirada y a la conciencia. Las bombas que asesinan civiles palestinos son también una advertencia que hay que aprender y asimilar. Y el zapatazo a Bush en Irak puede ser reproducido en casi cualquier rincón del planeta.

Y todo va de la mano del culto a lo individual. El entusiasmo que despertó entre los bien portados el zapatazo a Bush (que sólo evidencia la mala puntería del periodista), es festinar un gesto valiente pero inútil e intrascendente para lo fundamental, como semanas después lo demuestra el apoyo del gobierno de Bush al crimen que el gobierno israelí perpetra en territorio palestino… y, perdonen si desilusiono a alguien que haya encendido sus velas al pie de la imagen de Barack Obama, que el sucesor de Bush respalda.

Y mientras la mala puntería en Irak provoca aplausos, la insurrección en Grecia provoca preocupaciones: “Hay el peligro”, alertan y exorcizan, “de que la rebelión en Grecia se extienda al resto de Europa”.

Ya hemos escuchado y leído lo que nos comunica la rebelde juventud griega de su lucha y de lo que enfrenta. Lo mismo de quienes en Italia se preparan para resistir a la fuerza del gobierno. Y la lucha cotidiana de nuestr@s compas en el norte del norte.

Y frente a esto, allá arriba todos sacan sus diccionarios y encuentran la palabra “violencia” y la contraponen a “institucionalidad”. Y sin darle contexto, es decir, posición de clase, acusan, juzgan y condenan.

Y nos dicen que es violenta la juventud griega que hace arder la península helénica. Claro que se edita, se mutila, se borra el hecho de que la policía asesinó a un joven.

En México, en la geografía marcada por la ciudad del mismo nombre, un gobierno de izquierda institucional asesinó a un grupo de jóvenes, adolescentes en su mayoría. Un sector de la intelectualidad progresista guardó un silencio cómplice argumentando que eso era para distraer la atención del público, supuestamente puesta en el carnaval en que se convirtió la supuesta defensa del petróleo. La agresión sexual posterior a las mujeres jóvenes en los separos de la policía se perdió entre el sonido de los bombos y platillos anunciando una consulta que después fue un fracaso. Y, en cambio, no se condenó la violencia de la policía, que, contra lo que se dijo, no actuó desordenadamente. Esa policía ha sido preparada desde hace años para reprimir, hostigar y abusar de jóvenes, de vendedores ambulantes, de trabajador@s sexuales, de colonos y de todo aquel que disienta del gobierno de las pistas de hielo, los mega espectáculos al estilo Fujimori y las recetas para hacer galletitas. Y no hay que olvidar que la doctrina que anima a esta policía fue importada a la Ciudad de México por el hoy presidente “legítimo” de México cuando era jefe de gobierno del DF.

En la Ciudad de México y en Grecia los gobiernos asesinan jóvenes.
La mancuerna gubernamental EU-Israel marca ahora en Gaza la pauta a seguir: es más efectivo matarlos cuando son niños.

Ya antes, en México, en el presente calendario serán ya 10 años, jóvenes estudiantes de la UNAM levantaron un movimiento que desesperó a la izquierda bien portada que, histérica como hoy, los calumnió y desprestigió con ferocidad. Y también entonces se dijo que era un movimiento violento para distraer la atención de la gris campaña electoral del gris candidato presidencial del gris partido de la revolución democrática. Ahora, 10 años después, habría que recordar que la UNAM sigue siendo pública y gratuita gracias al empeño de esos hombres y mujeres, jóvenas y jóvenes a quienes hoy saludamos.

Pero en nuestro dolorido México quienes se llevan el primer lugar en usos y abusos de manosear el término “violencia” son Felipe Calderón Hinojosa y medios de comunicación que lo acompañan (cada vez menos, por cierto). El señor Calderón, aficionado a los juegos de computadora de estrategia en tiempo real (su juego favorito, lo declaró alguna vez, es “Age of Empires”, —la época de los imperios—), decidió que, en lugar de pan y circo, al pueblo había que darle sangre. Como el circo ya lo dan los políticos profesionales y el pan está muy caro, Calderón decidió, apoyado en un bando de narcotraficantes, hacerle la guerra al otro bando. Violando la Constitución, sacó al ejército a cumplir labores de policía, ministerio público, juzgado, carcelero y ejecutor. Que esa guerra la está perdiendo lo sabe cualquiera que no sea de su gabinete —y que la muerte de su pareja sentimental fue un asesinato, también se sabe aunque no se publique—.

Y en su guerra, las fuerzas del gobierno de Calderón tienen en su haber el asesinato de no pocas personas que nada debían, de niños y de no natos.

Con Calderón al frente, el gobierno de México va un paso adelante de los de Estados Unidos e Israel: él los mata desde que están en el vientre materno.

Pero se dijo, y todavía lo repiten locutores y editorialistas, que se iba a usar la fuerza del Estado para combatir a la violencia del crimen organizado.

Y cada vez más se ve que el crimen organizado es quien dirige la fuerza del Estado.
Aunque tal vez todo se trate de una inteligente estratagema de Calderón y su objetivo sea distraer la atención de la gente. Ocupado como está el público con el sangriento fracaso de la guerra contra el narcotráfico, puede que no se dé cuenta del fracaso calderonista en política económica.

Pero volvamos a las condenas a la violencia que desde arriba se hacen.
Hay una trasmutación tramposa, una falsa tautología: dicen condenar la violencia pero en realidad condenan la acción.

Para ellos, los de arriba, la inconformidad es un mal del calendario o, cuando también se desafía a éste, una patología cerebral que se cura, según algunos, con mucha concentración mental, poniéndose en armonía con el universo y así todos somos seres humanos… o ciudadanos.

Para estos violentos pacifistas todos son seres humanos: lo es la joven griega que levanta la mano con una molotov en ella y el policía que asesina a los Alexis que en el mundo han sido y serán; lo es el niño palestino que llora en el funeral de sus hermanitos muertos por las bombas israelíes y el piloto del avión de combate con la estrella de David en el fuselaje; lo es el señor George W. Bush y el indocumentado asesinado por la Border Patrol en Arizona, EU; lo es el multimillonario Carlos Slim y la mesera de un Sanborns que debe viajar 3 ó 4 horas para llegar al trabajo y salir de él, y si llega tarde la despiden; lo es el señor Calderón, quien se dice jefe del ejecutivo federal mexicano, y el campesino despojado de su tierra; lo es el señor López Obrador y los indígenas asesinados en Chiapas a quienes ni vio ni oyó; lo es el señor Peña Nieto, depredador del estado de México y el campesino Ignacio Del Valle, del FPDT, preso por defender a los pobres; en fin, lo son los hombres y mujeres que tienen la riqueza y el poder, y las mujeres y hombres que no tienen nada más que su digna rabia.

Y allá arriba demandan y exigen: “Hay que decir no a la violencia, venga de donde venga”… teniendo cuidado de hacer énfasis si la violencia viene de abajo.

Según ellos, todos y todas deben ponerse en armonía para que sus diferencias y contradicciones se resuelvan y gritar la consigna: “el pueblo armado también es explotado”, refiriéndose a soldados y policías.

Nuestra posición como zapatistas es clara. No apoyamos el pacifismo que se enarbola para que sea otro el que ponga la otra mejilla, ni la violencia que se alienta cuando son otros quienes ponen los muertos.

Nosotros somos quienes somos, con todo lo bueno y todo lo malo que cargamos y que es nuestra responsabilidad.

Pero sería ingenuo pensar que todo lo bueno que hemos logrado, incluido el privilegio de escucharlos y aprender de ustedes, se hubiera conseguido sin la preparación de una década entera para que amaneciera el Primero de Enero como de por sí amaneció hace 15 años.
No fue con una marcha o un desplegado de los-abajo-firmantes que nos dimos a conocer. Fue con un ejército armado, con los combates contra las fuerzas federales, con la resistencia armada, que nos dimos a conocer al mundo.

Y nuestros compañeros y compañeras caídos, muertos y desaparecidos, lo han sido en una guerra violenta que no empezó hace 15 años, sino hace 500 años, hace 200 años, hace 100 años.
No estoy haciendo una apología de la violencia, estoy señalando un hecho constatable: en guerra nos conocieron, en guerra nos hemos mantenido estos 15 años, en guerra seguiremos hasta que este rincón del mundo llamado México haga suyo su propio destino, sin trampas, sin suplantaciones, sin simulaciones.

El Poder tiene en la violencia un recurso de dominación, pero también lo tiene en el arte y la cultura, en el conocimiento, en la información, en el sistema de justicia, en la educación, en la política institucional y, por supuesto, en la economía.
Cada lucha, cada movimiento, en sus muy particulares geografías y calendarios, debe recurrir a diversas formas de lucha. No es la única y probablemente no sea la mejor, pero la violencia es una de ellas.

Es un gesto bello el enfrentar con flores los cañones de los fusiles, vaya hasta hay fotos eternizando el acto. Pero a veces es necesario hacer que esos fusiles cambien de objetivo y se dirijan hacia arriba.

El acusador y el acusado

Se nos acusa de muchas cosas, es cierto. Y probablemente seamos culpables de alguna de ellas, pero ahora quiero detenerme en una:
No disparamos al reloj del tiempo ese primero de enero, ni lo convertimos en una fiesta nostálgica de derrota, como han hecho con el 68 algun@s de esa generación en todo el mundo, como lo han hecho en México con el 88 y ahora hasta con el 2006. Sobre este culto enfermizo por los calendarios trucados volveré después.

Tampoco editamos la historia para renombrarla señalando que somos o fuimos los únicos o los mejores, o ambas cosas (que es lo que hace esa histeria grupal que es el movimiento lopezobradorista, pero ya volveré sobre esto después).

Hubo y hay quienes nos critican que no hayamos dado el salto “a la realpolitik” cuando nuestros bonos políticos, es decir nuestro rating mediático, favorecía un buen precio por nuestra dignidad en el mercado de opciones electorales (que no políticas).

Nos acusan, en concreto, de no haber sucumbido a la seducción del poder, ésa que ha logrado que gente muy brillante de izquierda diga y haga cosas que serían una vergüenza para cualquiera.
Nos acusaron también de “desvarío ultra” o “radicalismo” porque en la VI Declaración señalamos al sistema capitalista como el causante de los principales males que aquejan a la humanidad. Hoy ya no insisten en eso, porque hasta los voceros del gran capital financiero en Wall Street lo dicen.

Por cierto, ahora que todo mundo dice y redice sobre la crisis global, habría que recordar que hace ya 13 años, en 1996, fue advertida por un escarabajo digno y rabioso. Don Durito de La Lacandona, en la ponencia más breve que he escuchado en mi corta edad, dijo “el problema con la globalización es que luego los globos se revientan”.

Nos acusan de no constreñirnos a la supervivencia que con sacrificios y el apoyo de los abajos en los rincones del planeta hemos edificado en estas tierras indias, y de no encerrarnos en lo que las mentes lúcidas (así se dicen) llaman “el laboratorio zapatista” o “la comuna de la Lacandona”.
Nos acusan de salir, una y otra vez, para confrontar al Poder y para buscar a otras, otros, ustedes, que lo confronten sin falsos consuelos ni conformismos.

Nos acusan de haber sobrevivido.

Y no se refieren a la resistencia que 15 años después nos permite decir que seguimos luchando, no sólo viviendo.

Lo que les molesta es que hayamos sobrevivido como otro referente de la lucha, de la reflexión crítica, de la ética política.

Nos acusan, quién lo fuera a decir, de no habernos rendido, de no habernos vendido, de no haber claudicado.

Nos acusan, en suma, de ser zapatistas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Hoy, 515 años después, 200 años después, 100 años después, 25 años después, 15 años después, 5 años después, 3 años después, declaramos: somos culpables.

Y, puesto que es el modo neozapatista, no sólo lo confesamos, también lo celebramos.
No imaginamos que esto le iba a doler a algunos que allá arriba simulan progresismo o se visten de una izquierda de amarillo descolorido o sin siquiera color, pero hay que decirlo:

El EZLN vive. ¡Viva el EZLN!

Muchas gracias.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 2 de enero del 2009.

Fuente: Enlace Zapatista.

lunes, 23 de febrero de 2009

Los Sin Techo: Tercera historia

Estamos con otra de las familias sin Techo. A quien escuchamos hoy es a Cintia. Cintia nos cuenta su historia familiar, descubrimos en esta nueva historia más consecuencias vinculadas a la falta de vivienda. Cintia acepta compartir con nosotros un poco de su vida, esa vida que podría cambiar mucho si la lucha por la vivienda se gana...

¿cómo te llamás?

CINTIA: Cintia.

¿Con quién vivís en el barrio?

CINTIA: y… vivo con mi mamá y mis hermanos, y tengo cuatro nenes.

¿De qué edad?

CINTIA: Once años, diez años, cinco años, y un año

¿Y todos viven en la misma casa?

CINTIA: No. Yo vivo con mis tres nenes, dos nenas y el bebé, y la otra nena vive con los padrinos. A ella la dieron cuando yo estaba en un colegio, yo era menor. A los catorce años tuve a la primera, quince años cuando tuve a ella (señala a una de las nenas), y como ella tenía un problema bronquial, tenía que volver a mi casa. Yo no la podía tener, y los tribunales decidieron darla en adopción, una tutela provisoria. Cuando yo cumplí la mayoría de edad, fui a pedir la tutela de ella y me dijeron que no, que era imposible, porque hasta que no tuviera una vivienda, no tuviera mi hogar, me dijeron que no, que no me la iban a dar. Y hasta el momento ella tiene diez años, y la veo, la llamo, viene los fines de semana para mi casa… (se corrige), para la casa de mi mamá. Pero no es lo mismo, no es lo mismo…

Por que falta alguien…

CINTIA: Siempre sentís como que estamos todos reunidos y falta ella. Siempre falta ella. Y la verdad que es un dolor muy grande. Hay cosas que por ahí le comprás a los otros nenes y a ella no se lo podés comprar, porque ella no está. Igual, para estas fiestas, me acuerdo que me dice: bueno mamá, yo voy a pasar el veinticuatro con vos, me dice. Bueno, le digo. Una semana antes yo había juntado plata y le digo, bueno yo te paso a buscar y si querés vamos al centro. Bueno mamá. Salimos con los cuatro y creo que fue algo increíble porque ese momento nunca había pasado.

¿Con qué soñas para tu futuro, el de tus hijas, el de tus hijos?

CINTIA: Tener mí casa. Y yo no te digo que sea la gran casa, tener una pieza, cocina y baño nada más. Pero estar con ellas y darle lo mejor que pueda. Darles educación, que sigan estudiando. La más grande tiene once años, y va al colegio. Todos van al colegio.

Gracias Cintia, por compartir tu historia.

CINTIA: Gracias a ustedes...

Los Sin Techo: Segunda historia

Estamos con otra de las familias que está en la recuperación del barrio. A quien escuchamos hoy es a Monica. Monica nos recibe en uno de los ambientes de la casa recuperada (cada una tiene dos ambientes). Estaba escribiendo. Nos cuenta que está relatando lo que le pasó desde que tomaron las casas. Luego de compartir el texto acepta charlar un rato...

¿Cómo está integrado el grupo familiar? ¿Quiénes son los que viven acá?

MONICA: Yo tengo mi hija, tengo cinco chicos, que también están integrados acá en la casa, cada uno va a tener si Dios quiere su casita, cada uno tiene su familia y bueno, yo lo único que me quedaría con un menor, porque después todos los otros van a estar todos con su familia, ya tienen su propia familia…

¿Y acá cuál es tu núcleo familiar en tu casa, con quién convivís?

MONICA: Y acá vivo con mi hijo, mis dos nietos, o sea: nieto postizo y mi nieto y mi nuera…Y en estos momentos mi hijo esta trabajando, el trabaja entra a las seis de la mañana y sale a las seis de la tarde.

¿Cómo era la vida de ustedes hasta antes del 14 de Enero, antes de entrar y recuperar este barrio? La casa y el barrio en el que vivían qué problemas que tenía?

MONICA: Bueno, el problema que tengo yo es como tienen todos, es que si cada vez que llueve se inunda, bueno… el centro de evacuación de nosotros es el CDI, la casa de nosotros en esos momentos en que está todo inundado es el CDI, porque hay que irse de la casa… Mi casa se está quebrajeando toda por la humedad, aparte tengo un problema de que hice la construcción arriba de un hormiguero asique me están levantando la casa las hormigas, y bueno vivo al lado del Arroyo Las Chacras. Y bueno ahora es impresionante las ratas que hay… o sea yo una casa tengo lo que pasa es que quiero una vivienda digna por el asunto de que no puedo vivir ahí, los chicos no pueden vivir ahí porque está lleno de ratas y de víboras…No es que vine a usurpar una casa porque yo la quiero usurpar, sino que es una… tengo que tener una casa digna algún día en la vida…tengo cuarenta años y mis hijos ya están grandes y bueno…y quiero una casa eso es lo único que quiero.

¿Y Qué cambió a partir de estar ahora en el barrio?

MONICA: y acá estamos bien, estamos tranquilos, estamos calentitos que es lo principal, el otro día llovió y no se llovió nada acá. Y eso ya es mucho… ya es mucho…aparte los chicos andan ahí entre los pastos y no hay vívoras, no hay nada…y ahí al lado del arroyo hay vívoras que se meten hasta por entre medio de… como es que se dice… el cosito ese cuadrado que es para levantar las casas… bueno se metieron ahí adentro, están metidas ahí adentro las vívoras. Hacen nido en la parte, atrás del playón de mi casa y en todos lados en el barrio…

Y el hecho de que estas casas que recuperaron no están terminadas, no les preocupa?

MONICA: No… esto es un lujo al lado de donde yo estaba… ahí donde yo estaba se llueve… mucha humedad…

Una más: ¿contanos cómo ves el futuro? ¿Con qué soñás para vos, para tus hijos, para tus hijas?

MONICA: Y yo para mis hijos sueño con una casa como ésta, tener… que ellos tengan una casa como ésta para que mis nietos no pasen lo que pasé yo con mis hijos, con mis cinco hijos…

Los Sin Techo: Primera historia

Están Cristian y Cristina y la pequeña Giuliana que va cumplir un año, pero no es la única hija que tienen. También esta viviendo con ellos Micaela de ocho años, que esta por ahí jugando…

-¿Pueden contar un poquito como era la vida en el barrio? ¿Cómo vivían? ¿Cómo era un día en la vida de ustedes? ¿Cómo eran las condiciones de vida, la casa en la que vivían?

CRISTINA: ¿Cómo eran? Desastroso, lamentablemente desastroso…una piecita para nosotros, una casa de tres piezas y tres familias viviendo…tenés que compartir porque…

-¿Eran todos miembros de la misma familia? ¿Parientes?

CRISTINA: Si, eran hermanos de él.

-Y todos juntos en la misma casa?

CRISTINA: Si, todos juntos en la misma casa… sin agua, sin cloacas…llueve y se inunda todo, porque justo al lado del puente, justito…estábamos viviendo abajo del puente…

-Hace cuánto estaban viviendo en esa casa?

CRISTINA: Él toda la vida y yo hace dos años. Porque no teníamos donde vivir, yo me fui en el 2006 y él ya estaba viviendo ahí.

-Cristian, vos querés decir algo?

CRISTIAN: Si, no, que desde que estamos acá en esta vivienda estamos… es más tranquilo…más…

CRISTINA: No se llueve, no se inunda…

CRISTIAN: Te sentís que estás en tu propia casa y que podes salir, podes entrar…es otra vida a la que estamos en el barrio acostumbrados.

CRISTINA: La nena puede andar tranquilamente que no hay… Porque allá hay víboras, hay ratas. Acá puede andar tranquilamente que no la va a picar nada, aparte de los mosquitos como siempre…

-Si claro, pero ya si hablamos de ratas hablamos de otra cosa…

CRISTINA: Nooo, No sabés... ratas y víboras que si vos las ves salís corriendo… porque no es joda, es verdad. Y acá puede andar re tranquila.

-Ustedes sintieron que hubo un cambio entonces, que llegaron acá y su vida ha mejorado?

CRISTIAN Y CRISTINA: Si, si, por fin…

-En el dìa a día esto se nota, aunque las casas les falta terminar de construir y demás pero…

CRISTINA: Pero igual, lo que está nosotros los necesitamos, comparado con la casa en la que vivíamos.

-Comparado con la casa adonde vivían hasta el 14 de Enero…

CRISTINA: Si un montón, esto es un palacio a donde vivíamos! Síii.

-Y con todo esto y pensando con Giulana acá adelante, como ven el futuro? Que piensan? con que sueñan?

CRISTINA: Con una casa digna, no es por nosotros, por ellos, por nuestros hijos…

-Pero también por ustedes.

CRISTIAN: Que no tengan que andar bajo del agua, mojándose, andando con mucho frío, creo que teniendo una casa así como ya está ésta que no está todavía terminada, creo que estan mucho más abrigado de donde vivimos. Si no tenemos que andar saliendo en un bote, en un gomón dos o tres veces al año…por una inundación, una rotura de alguna cloaca, de agua, o algo ya se inunda todo. Entonces creo que estos días que estamos acá ya es mucho para nosotros por tener el techo… ha llovido y no nos hemos mojado… y ya es mucho ya…

-CRISTINA: Un sueño, un sueño cumplido.

Quien realiza la pequeña entrevista se despide y les agradece. Ellos lo interrumpen y le dicen “no, gracias a vos… por escucharnos”.

viernes, 20 de febrero de 2009

Nosotros, mamá, papá, el conformismo y el collage.

Nosotros –en tanto que individuos y sociedad- vivimos un presente que mantiene una relación activa con el pasado y el futuro. Somos hijos de… y, al mismo tiempo, los que aspiramos a…; tenemos un proyecto que dice algo sobre aquello hacia donde nos dirigimos. Cómo saber hacia dónde nos dirigimos es la cuestión; cuestión que plantea la relación entre padres e hijos.

La madre y el padre no son solamente el “primer grupo”; son claramente la sociedad en persona y la historia en persona inclinados en la cuna del recién nacido; porque hablan, y eso no es grupal, es social. La lengua no es –como se afirma estúpidamente- un instrumento de comunicación, ante todo es un instrumento de socialización: en y por medio de la lengua se expresan, se dicen, se realizan, se transfieren las significaciones de la sociedad. Padre y madre transmiten lo que viven, lo que son, proveen al niño de polos identificatorios siendo lo que son. ¿Y qué le transmiten los padres contemporáneos a sus hijos contemporáneos? Les transmiten: tengan lo más que puedan, disfruten lo más posible, el resto es secundario o inexistente.
En nuestras sociedades, el niño entra en un mundo fútil, enseguida es sumergido en una cantidad increíble de juguetes y de objetos, y ahí dentro se aburre como un hongo, a menos que los abandone todo el tiempo para ir a mirar televisión, cambiando una trivialidad por otra.

¿Qué es todo esto si abandonamos la simple descripción? Es una vez más una fuga desesperada ante la muerte y la mortalidad: en la vida contemporánea, se ignora la muerte, no hay duelo, ni público ni ritual. Esto también es lo que pretende disfrazar esa acumulación de objetos, esa distracción universal, las que por lo demás, no hacen más que representar a la muerte misma, destilada en gotas, transformada en simple moneda de la vida corriente. Muerte de la distracción, muerte para mirar una pantalla en la que suceden cosas que uno no vive y que nunca podría vivir. El carácter de la época, tanto del nivel de vida cotidiano, como el de la cultura, no es el individualismo sino su opuesto, el conformismo generalizado y el collage. Conformismo que sólo es posible con la condición de que no haya un núcleo de identificación importante y sólido. A su vez, este conformismo, como proceso social bien anclado, opera de manera tal que un núcleo de identificación semejante ya no pueda constituirse: el individuo de todos los días vive haciendo collages, su individualidad es un taller de collages, vive en una carrera perdida por olvidar al mismo tiempo que va a morir y que todo lo que hace no tiene, estrictamente hablando, el menor sentido. Así, corre, hace jogging, compra en los supermercados, hace zapping, se distrae, etc.
Pero hay otros fines que la sociedad puede hacer surgir reconociendo nuestra propia mortalidad, otra forma de ver el mundo y la mortalidad humana, la obligación con respecto a las generaciones futuras que es lo que tenemos pendiente de nuestras deudas con respecto a las generaciones pasadas, ya que ninguno de nosotros es lo que es sino en función de esos cientos de miles de años de trabajo y de esfuerzo humano. Tal surgimiento es posible, pero exige que la evolución histórica tome otro giro y que la sociedad deje de dormirse sobre un inmenso amontonamiento de objetos de consumo de todo tipo.

La crisis de la autorrepresenación

No puede haber sociedad que no sea algo para sí misma, que no se presente como siendo algo, como siendo un sí mismo singular y único, referible pero indefinible - en sentido físico o lógico-. Sus atributos son la expresión de las significaciones imaginarias que la mantienen unida como sociedad; ya que ésta no es una colección de individuos que habitan un mismo territorio, hablan el mismo idioma y practican las mismas costumbres, sino que estos individuos pertenecen a la sociedad porque participan en las significaciones imaginarias de esa sociedad, es decir, en sus normas, valores, representaciones, proyectos, tradiciones, etc., y porque comparten –lo sepan o no- la voluntad de ser esta sociedad y hacerla continuamente. Hay sociedad allí donde las significaciones son constitutivas del ser-conjunto, del estar-juntos, simbolizadas por y encarnadas en una red de instituciones. El “yo soy esto” del individuo cobra sentido y contenido por referencia a las significaciones imaginarias y a la constitución del mundo (natural y social) creados por su sociedad. Asimismo, es por medio de los individuos que la sociedad se realiza y se refleja en partes complementarias que no pueden realizarse ni reflejarse (reflexionar) sino realizándola y reflejándola (reflexionándola): esto es lo que constituye la autoinstitución y la autorepresentación de toda sociedad que se precie como tal, pues le permite a las sociedades abrirse a sus propias problemáticas, y una sociedad puede abrirse a sus problemáticas sólo si, en y por esta problemática se sigue afirmando como sociedad.

Sin embargo, en las sociedades occidentales contemporáneas se ha producido un derrumbe de la autorepresentación de la sociedad (y un ser sin capacidad imaginativa no es capaz de entender nada): las sociedades ya no pueden presentarse como un “esto”, porque ese “esto” es exterior y descriptivo, vacío de significado. Nuestras actuales sociedades ya no proveen a los individuos las normas, los valores, las referencias y las motivaciones que les permita, a la vez, hacer funcionar a la sociedad y seguir siendo ellos mismos. El hombre contemporáneo ya no aporta un proyecto relativo a la sociedad, ni el de su transformación, ni siquiera el de su conservación/reproducción: para el hombre contemporáneo lo que está en crisis es la sociedad como tal, pues para él no existe un proyecto colectivo. La sociedad presente no se acepta, se sufre, y si no se acepta es porque no puede mantener o forjarse una representación de sí misma que pueda afirmar ni valorizar, ni puede generar un proyecto de transformación social al que pueda adherir y por el cual quiera luchar.

Al haber perdido la capacidad para autorrepresentarse, nuestras sociedades actuales ya no pueden decir que son, y esto por dos razones principales. En primer lugar, para nuestras sociedades (para nosotros), el pasado debe ser abolido y el futuro se mide en términos de acumulación y progreso. En segundo lugar porque en los tiempos que vivimos conviven la hiperinformación con una indiferencia y una ignorancia esenciales. Claro que esta situación podría ser revertida si el hombre apelara a la creatividad (el hombre es por naturaleza un ser social y creativo), la cual debe ser entendida no en un sentido solamente artístico, sino en un sentido amplio: creatividad en tanto que alumbramiento de formas nuevas tales como autonomía social e individual en el plano de la política - en tanto que actividad colectiva- y pensamiento crítico y reflexivo en el plano filosófico. Pero sucede que la política en tanto que actividad colectiva (y no como profesión especializada) no pudo estar presente hasta el día de hoy sino como espasmo y paroxismo, acceso de fiebre, de entusiasmo, de rabia, de reacción a los excesos de un Poder siempre hostil e inevitable, enemigo y fatalidad, en suma, como “Revolución”. Lo cual muestra de manera clara la dificultad del hombre contemporáneo para prolongar positivamente la crítica del orden existente y la imposibilidad de asumir la aspiración de autonomía como autonomía, al mismo tiempo individual y social (ya que ambas se presuponen mutuamente), instaurando un autogobierno colectivo (Democracia), el cual siempre está siendo puesto en cuestión, dado que la democracia –cuando es verdadera democracia- es el régimen de la reflexividad , el régimen donde se reflexiona y se decide en común qué se va a hacer; donde es posible volver sobre lo que se ha dicho, pensado y decidido para revisarlo y modificarlo. La verdadera Revolución no será ni Francesa ni Rusa, sino que consistirá en la politización de las sociedades, es decir, decidir ocuparse de los asuntos colectivos: este debería ser el estado habitual y normal de toda sociedad.