Estamos con otra de las familias sin Techo. A quien escuchamos hoy es a Cintia. Cintia nos cuenta su historia familiar, descubrimos en esta nueva historia más consecuencias vinculadas a la falta de vivienda. Cintia acepta compartir con nosotros un poco de su vida, esa vida que podría cambiar mucho si la lucha por la vivienda se gana...
¿cómo te llamás?
CINTIA: Cintia.
¿Con quién vivís en el barrio?
CINTIA: y… vivo con mi mamá y mis hermanos, y tengo cuatro nenes.
¿De qué edad?
CINTIA: Once años, diez años, cinco años, y un año
¿Y todos viven en la misma casa?
CINTIA: No. Yo vivo con mis tres nenes, dos nenas y el bebé, y la otra nena vive con los padrinos. A ella la dieron cuando yo estaba en un colegio, yo era menor. A los catorce años tuve a la primera, quince años cuando tuve a ella (señala a una de las nenas), y como ella tenía un problema bronquial, tenía que volver a mi casa. Yo no la podía tener, y los tribunales decidieron darla en adopción, una tutela provisoria. Cuando yo cumplí la mayoría de edad, fui a pedir la tutela de ella y me dijeron que no, que era imposible, porque hasta que no tuviera una vivienda, no tuviera mi hogar, me dijeron que no, que no me la iban a dar. Y hasta el momento ella tiene diez años, y la veo, la llamo, viene los fines de semana para mi casa… (se corrige), para la casa de mi mamá. Pero no es lo mismo, no es lo mismo…
Por que falta alguien…
CINTIA: Siempre sentís como que estamos todos reunidos y falta ella. Siempre falta ella. Y la verdad que es un dolor muy grande. Hay cosas que por ahí le comprás a los otros nenes y a ella no se lo podés comprar, porque ella no está. Igual, para estas fiestas, me acuerdo que me dice: bueno mamá, yo voy a pasar el veinticuatro con vos, me dice. Bueno, le digo. Una semana antes yo había juntado plata y le digo, bueno yo te paso a buscar y si querés vamos al centro. Bueno mamá. Salimos con los cuatro y creo que fue algo increíble porque ese momento nunca había pasado.
¿Con qué soñas para tu futuro, el de tus hijas, el de tus hijos?
CINTIA: Tener mí casa. Y yo no te digo que sea la gran casa, tener una pieza, cocina y baño nada más. Pero estar con ellas y darle lo mejor que pueda. Darles educación, que sigan estudiando. La más grande tiene once años, y va al colegio. Todos van al colegio.
Gracias Cintia, por compartir tu historia.
CINTIA: Gracias a ustedes...
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