viernes, 24 de abril de 2009

Política y Ética.

La política es una actividad colectiva, reflexiva y lúcida que surge a partir del momento en que se plantea la validez de derecho de las instituciones, se las cuestiona. Esto demuestra que la cuestión ética - la cual forma parte, en el sentido profundo, de la cuestión política-, contrariamente a lo que se afirma, se crea en y por la historia, y no, necesariamente, con la historia.

La pregunta ¿Qué debo hacer? - pregunta esencialmente política- pertenece, en sí misma, al conjunto de interrogaciones que surgen a partir del momento en que el código de comportamientos (las instituciones) se quiebra o es cuestionado.

¿No será que en vez de una bioética –una ética de la vida- lo que necesitamos en realidad es una biopolítica? Algunos retroceden con espanto ante la idea o el término. ¿Inconsciencia o hipocresía? Actualmente tenemos, queramos o no, una biopolítica que no da a conocer su nombre y que condena a muerte de manera constante, tácita, a centenares de personas por razones económicas, es decir, políticas, porque evidentemente la distribución y atribución de recursos en una sociedad son cuestiones políticas por excelencia. Todas las éticas dicen “¡No matarás!”, pero sucede que, de manera tácita, simplemente por vivir como vivimos, condenamos a muerte todos los meses a decenas de miles de personas; por lo tanto, ninguna norma abstracta, ningún mandamiento universal de contenido concreto puede librarnos de la carga ni de la responsabilidad de nuestros actos. Y para que algo se vuelva una exigencia (un “deber-ser”) se necesita que tenga sentido, que pueda tener sentido para el destinatario.

Fuente: Cornelius Castoriadis.

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